El orgullo de la tradición

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Hélène Weesie. Gerente General. Cervecería Barú Panamá.

En Panamá se consume una media de 82 litros por persona al año, una cantidad muy superior a la media europea.

El crecimiento económico y el aumento del poder adquisitivo experimentado en los últimos años ha beneficiado a la industria cervecera en Panamá.

 

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Hélène Weesie
Gerente General
Cervecería Barú Panamá

Que una economía crezca a buen ritmo, como ocurre con la panameña, es una muestra del avance que experimentan sus industrias. La expansión económica aumenta el poder adquisitivo de los ciudadanos, y eso repercute en los sectores de producción. En ese aspecto, la industria cervecera en este país no ha quedado atrás.

En Panamá se consumen cerca de 270 millones de litros de cerveza al año, lo que se traduce en 82 litros por persona, una media muy superior a la europea. El motivo de esta buena aceptación puede desgranarse en tres puntos; por un lado, por el clima panameño; por otro, por un precio asequible y, por último, porque la cerveza representa un punto de encuentro entre amigos y familiares, como en otros lugares puede ocurrir con el vino.

Hace tres años, el precio de la cerveza en Panamá era el más barato del mundo. En los últimos dos años esto ha cambiado, para situarse en el promedio mundial. La industria cervecera se ha visto obligada a subir los precios a causa de la inflación y el aumento del coste de las materias primas. Además, esto supone una ventaja para el consumidor, ya que nos permite mantener la calidad, así como innovar y desarrollar el producto.

En un momento en el que nuestro sector está en crecimiento, debido a la coyuntura económica panameña y a la cantidad de gente que está llegando al país, nuestro objetivo es diversificar la oferta, traer nuevos sabores y que el cliente tenga la posibilidad de elegir qué cerveza quiere tomar.

El crecimiento de la industria cervecera en particular está propiciado también por las ventajas que ofrece el país a las empresas. Unas ventajas que son extrapolables a otros sectores de actividad. Aunque el panameño es un mercado pequeño, debemos tener en cuenta su diversidad y los canales de distribución a su disposición. En nuestro caso, contamos con negocios locales, pequeñas tiendas y supermercados donde vender nuestro producto.

Y es que, aparte, Panamá es un centro de actividad regional muy importante. Tanto desde Colombia como desde Estados Unidos nos han llegado preguntas sobre la posibilidad de exportar a esos países. Aunque nuestra prioridad, hoy por hoy, es abastecer el mercado panameño, tal vez en el futuro podamos lanzar nuestras marcas –Panamá y Soberana– al extranjero.

Aunque la multinacional Heineken compró Cervecerías Barú hace apenas 10 años, la tradición cervecera en Panamá viene de lejos. Que empresas extranjeras tengan el control de las cervecerías no es sinónimo de que hayamos acabado con esa tradición. Nosotros utilizamos solamente ingredientes panameños con personal panameño. Somos totalmente panameños y estamos orgullosos de ello.

No cabe duda de que nos identificamos con el país: somos pequeños, pero estamos creciendo y demostrando al mundo lo que somos capaces de hacer. Cuando llegamos a Panamá contábamos con una cuota de mercado de aproximadamente entre el 14 y el 15%. Hoy, con las técnicas y la experiencia que supimos inculcar a la compañía, hemos aumentado la calidad del producto y nos eligen el 30% de los consumidores de cerveza.

Nuestra apuesta por el mercado panameño ha sido clara, a tenor de las oportunidades que plantea el país. En 2010 realizamos una inversión de US$20 millones para ampliar nuestra planta de producción. En 2013 finalizaremos otra por una suma algo más elevada para volver a ampliar la planta y abarcar el crecimiento del consumo de latas.

Respecto a las latas, están suponiendo una alternativa a las botellas retornables. Nosotros queremos ofrecer al consumidor cualquier envase, pero no renunciaremos a las botellas por su menor impacto ambiental. Es complicado hacer que esos envases vuelvan a nosotros para poder reutilizarlos. No obstante, nos alegra comprobar que en el país está creciendo la idea de la sostenibilidad. Con unas políticas educativas y de reciclaje firmes, en las que colaboren gobierno y empresa privada, seremos capaces de llegar a un futuro con menos basura.

En términos de educación, es importante impulsar también el bilingüismo. Con la llegada de cada vez más multinacionales se hace indispensable contar con intérpretes y especialistas que puedan ayudar a esas compañías. Otro de los puntos en los que se está trabajando desde las instituciones es en garantizar la seguridad jurídica a las empresas. Es una labor importante y los sucesivos gobiernos no deben cesar en el empeño. De la misma manera, tampoco debe aparcarse el esfuerzo en torno a la infraestructura vial, que se verá favorecida con la construcción del Metro.

Son puntos a mejorar en un país cuyo crecimiento es imparable si sabemos aprovecharlo. Con un poder adquisitivo en alza, empresas como la nuestra podrán seguir aprovechando el tirón para continuar creciendo en el mercado.

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