Un futuro brillante

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Entrevista con Ernesto Orillac. Sub-Administrador General de la Autoridad de Turismo de Panamá.

Panamá se está posicionando de una manera cada vez más notable como destino turístico en América Latina, donde asistimos a una gran penetración de marca.

Panamá cuenta con diferencias que hacen de ella un destino turístico inigualable.

 

Ernesto Orillac
Sub-Administrador General
Autoridad de Turismo de Panamá

 

El turismo es uno de los motores de la economía de Panamá, que supone casi un 10% de su Producto Interior Bruto. Así ha sabido verlo este Gobierno que lo definió, junto a la logística, las infraestructuras y los servicios financieros, como uno de los motores de crecimiento en su plan estratégico 2010-2014.

A lo largo del año 2013 se espera una llegada de 2.250.000 visitantes al país, lo que supondría un incremento del 7%. Además, las perspectivas para los próximos años 2014, 2015 y 2016 son muy positivas por varios aspectos.

En primer lugar, porque Panamá se está posicionando de una manera cada vez más notable como destino turístico en América Latina, donde asistimos a una gran penetración de marca. Pero no solo en esta región, sino también en Estados Unidos y Canadá y, sobre todo, en Europa, donde crecemos día a día a pasos agigantados.

Uno de los motivos del crecimiento en el viejo continente se debe, sin duda, a la apuesta por el desarrollo de la conectividad aérea. El pasado noviembre comenzó a operar en Panamá la aerolínea francesa Air France y, en los últimos tiempos tanto KLM como Iberia han aumentado sus vuelos con el país.

En cuanto a Latinoamérica, los indicadores que apuntan a un crecimiento económico importante en la región ayudan a que Panamá se posicione en la zona, sobre todo en países como Colombia, Argentina, Chile y algunas zonas de Centroamérica, que contemplan como el país se convierte en un destino primordial para las compras, el entretenimiento o el turismo de sol y playa.

Por su parte, si tenemos en cuenta el número de pasajeros que llegan a Panamá, Estados Unidos se sitúa en lo alto de la lista. Principalmente, los estadounidenses buscan aquí un mercado más cultural y diverso.

Es cierto que compartimos similitudes con países de nuestro entorno, como podrían ser Puerto Rico, República Dominicana o México, sin embargo, Panamá cuenta con diferencias que hacen de ella un destino turístico inigualable. Es un país pequeño, pero diverso, y esa es su gran baza.

En poco tiempo, un visitante puede ir desde el mar hasta la montaña, bañarse en el mar Caribe o en el océano Pacífico, llegar desde un rio hasta un lago o comprar en un gran centro comercial y en media hora visitar un parque natural. Principalmente, esto se ve propiciado, por un lado, por unas infraestructuras muy bien definidas y, por otro, por la gran conectividad local, que resulta difícil en otros países con mayor extensión, y que permite manejarse con facilidad por todo el territorio.

No obstante, hay un rasgo característico en la oferta turística panameña: las tribus indígenas. El país cuenta con siete tribus, que suponen la cultura viva dentro de nuestro país, muchas de las cuales llevan años realizando un proceso de transición, en el que destaca una mayor penetración de la educación, con un importante ingrediente turístico, como es el caso de los Kuna, que han desarrollado el turismo dentro de su territorio.

En mi opinión, estas culturas podrán tener una mayor calidad de vida a través del turismo, siempre y cuando la introducción se haga de forma ordenada y organizada y, por supuesto, de un modo que resulte sostenible.

Por último, me gustaría mencionar una puerta que se abre cada día más. Se trata del turismo de convenciones, que se verá potenciado con la construcción del nuevo Centro de Convenciones, que tendrá capacidad para albergar a 20.000 personas.

La apuesta por esta nueva forma de turismo, que a día de hoy ya ha crecido mucho en Panamá, en ningún caso va a suplantar a otros modelos, como el ecoturismo, el tradicional de sol y playa o el de compras, sino que lo incrementará definitivamente. Esto se debe a que el país tiene la capacidad de aunar ambos porque, cuando se escoge una sede para un congreso, se tiene en cuenta el producto y la diversidad de destino ya que, al fin y al cabo, cuando un hombre de negocios acude a una convención, visita también la ciudad.

No obstante, debemos ser conscientes de que hay algunas cosas en las que debemos mejorar en la parte de servicios y atención al cliente y, por ello, desde las instituciones del Gobierno y la empresa privada, estamos trabajando en la certificación de calidad y la transformación curricular en la educación pública, para que la oferta turística panameña siga creciendo.

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