Haciendo de Panamá una sociedad del conocimiento

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Entrevista con Ángel Gurría. Secretario General de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE).

Panamá es un país emocionante que ha conseguido sostener su economía y superar con creces el promedio de crecimiento mundial, cercano al 3%, con uno del 10,8%. 

No cabe duda de la importancia de su transformación en un centro de actividad tanto de servicios, como de transporte.

 

OECD-GURRIA
Ángel Gurría
Secretario General
Organización para la Cooperación y el Desarrollo (OCDE)

 

El mundo se enfrenta a grandes retos. En los últimos años hemos sufrido una desaceleración de la economía mundial, Estados Unidos ha atravesado graves problemas para lograr definir unos presupuestos -lo que ha repercutido en los países de su entorno- y Europa apenas sale de una dura recesión, mientras celebra datos de crecimiento cercanos al 0% por el hecho de haber dejado atrás los números rojos.

Sin embargo, y a pesar de la tesitura internacional, Panamá es un país emocionante que ha conseguido sostener su economía y superar con creces el promedio de crecimiento mundial, cercano al 3%, con uno del 10,8%. Y ello, a pesar de que un escenario global adverso repercute en la reducción del volumen de comercio exterior, los precios de las materias primas y la normalización en las condiciones financieras de acceso al crédito. Por eso, es importante estar preparado y llevar a cabo medidas estructurales que afiancen los cimientos de la recuperación internacional.

Panamá avanza a un ritmo vertiginoso. Esto puede deberse a varios factores. Por un lado, su sólido centro financiero, sus infraestructuras y el Canal. Pero no cabe duda de la importancia de su transformación en un centro de actividad tanto de servicios, como de transporte. Una situación que se traduce en sustituir el ladrillo por la neurona.

En el país hay ya 95 empresas extrajeras acogidas a la llamada Ley SEM, que ofrece una serie de incentivos para que las empresas multinacionales se instalen en el país. Llegarán más, atraídas por la estabilidad macroeconómica, un sistema financiero fuerte, con disponibilidad de crédito y vínculos con el resto del mundo. No obstante, no podemos obviar que Panamá está inmersa en la búsqueda de nuevas avenidas hacia el desarrollo. Unas avenidas por las que circularán, más que las infraestructuras, el aumento de la destreza y las habilidades de los jóvenes, y que atraerán a nuevas empresas más sofisticadas y de mayor valor agregado.

De esta forma, si es capaz de invertir sus recursos financieros, además de en infraestructuras, en recursos humanos y talento, Panamá podrá especializarse en cualquier zona de la cadena de valor, hasta llegar a convertirse, literalmente, en proveedora mundial, además de en un polo de atracción mucho más importante de lo que lo es actualmente a nivel financiero, con unos administradores profesionales y una fuerza de trabajo entrenada, sofisticada y con las destrezas necesarias.

Para la cualificación de sus trabajadores, Panamá necesita poner en marcha una dotación de recursos humanos, de talento, de destreza y de habilidades que se puedan poner al servicio de la transformación del país en el ambicioso proyecto de avanzar hacia una sociedad en crecimiento y hacia una producción de productos y servicios cargados de talento y conocimiento, en lugar de la simple fuerza de trabajo más elemental. Para ello, en este proceso de aprendizaje deben incorporarse también a los trabajadores que se encuentran ya dentro del mercado laboral, para favorecer la vinculación entre oferta y demanda.

Hay casos en Europa, en los países bálticos e, incluso, en Asia, que nos demuestran que esto es posible. Aunque no podemos obviar que estas transformaciones requieren tiempo, podemos ver que obtienen resultados. Hoy en día estamos viendo, por ejemplo, en Corea, como en poco más de tres o cuatro décadas, la generación que sale del mercado laboral es de las que contaba con menos habilidades, mientras que la que se incorpora es la más preparada del mundo.

Por otro lado, no quisiera dejar de señalar los avances que Panamá ha realizado en cuanto a la transparencia de su sistema financiero, de sus depósitos, de las fuentes y destinos de los ahorros y de las cuentas de ahorro de los bancos. El país debe continuar aunando esfuerzos con la comunidad internacional para seguir trabajando en esta línea,  que se ha trazado, sin duda, en la dirección acertada y que debe contar también con el apoyo de medidas de tipo administrativo, como ha ocurrido, por ejemplo, con la nueva ley que inmoviliza las acciones al portador, lo que, con el tiempo, hará que esta modalidad desaparezca.

En conclusión, el país ha sabido sortear el adverso escenario global con un crecimiento notable, que podrá mantener si centra sus inversiones en potenciar la destreza y habilidades de su jóvenes y trabajadores, que harán que sus empresas adquieran un mayor valor agregado.

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