Nuevos retos

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Entrevista con Jaime Campuzano. Presidente del Consejo Nacional de Turismo.

Panamá necesita propulsar la inversión en el interior del país, en su mayor parte dotado de importantes infraestructuras y con grandes atractivos turísticos.

Un proyecto llevado a cabo por la Cámara de Turismo y el Banco Interamericano de Desarrollo ha conseguido fondos para desarrollar planes piloto en varias comunidades que permitan la capacitación de los indígenas para invertir y poner en marcha proyectos turísticos sostenibles y manejados por ellos mismos.

 

Jaime Campuzano
Presidente
Consejo Nacional de Turismo

 

Durante los más de 20 años que llevo formando parte de la industria turística de Panamá, he tenido el placer de participar en algunos cambios dentro de su estructura y he sido testigo de las fortalezas del país en la búsqueda de su desarrollo.

Sin duda, el principal punto fuerte del sector del turismo se delimitó con la Ley 8 de 1994, una ley de incentivos turísticos a la Ciudad de Panamá que colocó al sector como una prioridad y no como una política de Estado. Esto ha propiciado que hayan podido llevarse a cabo planes a largo y medio plazo, que diferentes ministros y Gobiernos han respetado, escuchando e incentivando al sector privado, lo que, junto al trabajo mancomunado, ha desembocado en un gran desarrollo turístico en el país.

No obstante, nos enfrentamos ahora a nuevos retos que nos permitan mantener los porcentajes de crecimiento que hemos tenido hasta el momento. Por ejemplo, Panamá necesita propulsar la inversión en el interior del país, en su mayor parte dotado de importantes infraestructuras y con grandes atractivos turísticos.

Para ello, ya se han dado pasos importantes, como la Ley 80 de 2012, que amplia los incentivos turísticos a todo el país, no solo a la capital, donde se había concentrado demasiada inversión hotelera, propiciando una sobreoferta que, podría decirse, responde a parámetros coyunturales y no supondrá un hándicap para los inversores, ya que no genera pérdidas, ni deterioro de las infraestructuras, sino una pequeña disminución de los índices de rentabilidad.

Una disminución que ya se está atajando, por ejemplo, con la construcción del Centro de Convenciones, que atraerá congresos de otros países de Latinoamérica, por las ventajas específicas del país, como su conectividad, sus infraestructuras, sus atractivos y sus gentes. Además, es reseñable la importancia de la Alianza con Copa Airlines, que permite que los viajeros que hagan escala en Panamá puedan quedarse varios días sin coste alguno. Para incentivar esa parada, ya se está pensando en una serie de valores agregados, como visitas por la ciudad. Así, aumentando la demanda de visitantes en la capital, podremos continuar creando infraestructura y motivando la inversión.

En ese sentido, y teniendo en cuenta que el 90% de nuestros visitantes llega a Panamá por aire, uno de los objetivos de futuro debe ser continuar favoreciendo la conectividad aérea, para que el número de turistas siga creciendo. Además, en los próximos años deberemos encontrar atractivos turísticos complementarios, como podrían ser los parques temáticos, similares al de Xcaret, en Cancún, o el de Xelha, en Quintana Roo, México.

Por otro lado, me gustaría hablar, con gran orgullo, del proyecto llevado a cabo por la Cámara de Turismo y el Banco Interamericano de Desarrollo para integrar a las comunidades indígenas panameñas –cuyas comarcas están protegidas por una legislación especial que puede limitar la inversión– en el sector turístico.

Gracias a esta colaboración se han conseguido fondos para desarrollar planes piloto en varias comunidades que permitan la capacitación de los indígenas para invertir y poner en marcha proyectos turísticos sostenibles y manejados por ellos mismos y que, de obtener los resultados esperados, supondrán más fondos de otras instituciones internacionales que velan por la protección de la cultura indígena y el propio país, que podrá seguir contando con un modelo de turismo extremadamente maravilloso, paradisiaco y totalmente ecológico y sostenible.

En cuanto a la nueva marca país, ‘Panama the way’, me alegra ver que integra a todo el país y a todas las instituciones y que ha nacido para perdurar en el tiempo, algo que no ocurría con los anteriores eslóganes, que variaban en función de los ministerios.

El impacto y el recuerdo de esta marca ya se puede apreciar a nivel internacional, no solo por ser fácil de recordar tanto en español como en inglés, sino porque ‘The Way’ recoge la esencia de Panamá; el camino para las inversiones; el camino para el entretenimiento; el camino para los congresos; el camino para la playa; el camino para la diversión.

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