Sectorial: Cultura

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Cruce de caminos y tierra fronteriza que divide el continente americano en dos, Panamá se caracteriza por la mezcla y la energía de su crisol de culturas.

Se trata de un país ecléctico y multi-étnico donde conviven mestizos, mulatos, afro-descendientes y caucásicos con la población indígena; un lugar donde se respira una total libertad de culto aún cuando existe un predominante dominio católico.

 

Tan cerca del Atlántico como del Pacífico, en la cultura y en la sociedad panameña se dan muchas de las características del estilo de vida despreocupado del Caribe en contraste con el ritmo trepidante de los negocios que se respira en su centro bancario internacional.

La constante influencia extranjera, especialmente norteamericana, el tránsito del canal y su constante ir y venir comercial hacen de Panamá un lugar moderno, rápido, laborioso y festivo; tan tradicional en algunos aspectos como cosmopolita es en muchos otros.

La capital vista desde el aire es un espectáculo de acero y cristal, grandes volúmenes e infraestructura moderna con vistas al Pacífico. Todo un alarde de modernidad en un skyline de lujo, en contraste con la simplicidad de los pueblos del interior, con las comarcas de la selva, las montañas o las playas de paraísos tropicales como el archipiélago San Blas o la región de Bocas del Toro.

Este año Panamá celebra el 500 aniversario del descubrimiento del Mar del Sur por Vasco Núñez de Balboa, el origen del Océano Pacífico y el inicio de la ruta comercial que cambió el destino de las Américas y se celebra quinientos años después en este  país puente que conecta no sólo dos océanos sino los cinco continentes a través de más de 1400 rutas marítimas.

También fue istmo de Panamá el destino propuesto por donde Simón Bolívar para dirigir el destino de la unión de naciones americanas bajo un mismo gobierno y gracias al canal, un país bisagra en un continente pero sobre todo, enclave geoestratégico de importancia global de cuya seguridad depende el 5% del tráfico marítimo mundial.

Panamá es una ciudad completa y vibrante, que acoge la sede regional de grandes empresas multinacionales y de las Naciones Unidas. En los últimos años se ha adaptado a los requerimientos del siglo XXI en cuanto a infraestructura y oferta comercial o de servicios. En ella proliferan establecimientos de lujo, grandes hoteles, excelentes restaurantes y la oferta de compras más completa de la región.

El reporte del medio británico The Economist Intelligence Unit posicionó a Panamá como la tercera ciudad del mundo más barata para vivir, mientras que la revista norteamericana International Living nombra consistentemente este destino entre los más interesantes del planeta en cuanto a calidad de vida.

Con tanto eco internacional no es de extrañar que Panamá haya duplicado su número de turistas y se sitúe cada vez más favorablemente entre los destinos con mayor potencial de crecimiento.

Biodiversidad y modernidad son dos conceptos que definen el país casi a la perfección y que se conjugan no solo entre la selva tropical y la gran ciudad, sino también en la diversidad de una oferta culinaria que mezcla productos tradicionales, yuca, banano y arroz, pollo, marisco, sancocho, un pescado de extraordinaria calidad, fruta tropical y vegetales frescos y que adoptan los modismos de influencia europea y norteamericana en una nueva cocina en la que todo se incorpora.

Como en la misma vida de los panameños, siempre hay sitio para uno más.

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